domingo, octubre 07, 2012

Carta de descargos.

Entonces, durante la creciente noche ella escribió.

Señor Destino:
No es mi intención que con preocupación lea éstas líneas debido a la hora del mensaje, pero he de decirle que no encuentro quietud pensando en su nombre, y en sus obras azáricas con las que se caracteriza usted.
Lo ha sabido, ¿no?. Que las determinaciones que me depara no siempre han sido las correctas, aveces se comporta como un real y jodido ser -si es que comprende lo que es ser-. 
Con qué palabras puedo decirle que confabule con Don Universo y en una estepárica determinación me pregunte qué es lo que deseo yo y la demás gente respecto a la vida, a nuestras vidas. 
Podría avisar con cierta anticipación su llegada y la causa que lo trae por estos lares. 
Aunque sea alguien de suma importancia, déjeme preguntarle: ¿Quién le ha dado el poder para poder tomar determinaciones en nuestras vidas?.
Claro, difícil se me ha hecho encontrarle y poder mandarle estas líneas, pero Doña Imaginación me contó sobre su residencia en Mente Abierta. 
Sin más preámbulos ni palabras me despido, que sus obras siempre sean a favor de la gente y que la bondad esté presente en cada movimiento que haga.

Atentamente La Asustada. 

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Entonces, Ella dijo que la noche no podría parecer más tranquila y, que tales palabras y deseos siempre estarán en sus manos. Luego, durmió con certeza y tranquilidad que al desperar sería un gran día.