que durante la noche fue capaz emitirnos lo genuino de la situación.
Ser dos mudos para no prometernos lo imposible
sino que cumplir lo que esté al alcance de nuestra voz.
Ser dos mudos para que no puedan escucharnos
y así poder conocernos más allá de lo que podamos contar.
Más un sin fin de razones seguiría siendo muda sólo poder quererte como realmente lo deseó la noche, no por la interferencia de un ruido demás.
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