Soy una golpeada, porque ya no me han de respetar y como me han lastimado el remordimiento se ha llenado en ésta alma.
Soy/somos un pueblo que clama por la libertad de todos y sí uno ha de ser restringido todos lo seremos, porque no hay optimización ni generalización, ya que el tratamiento especial no corre en las manos de corrompidos jurados incivilizados.
Pero entre tanto que sea, tanto que admire, declame, reclame y en un conjunto de tantas expresiones no he olvidar lo que todos somos: Sujetos más allá del salvajismo cargado en el interior, es mucho más que eso, aunque lo resguardemos con gran cuidado. Gente, no releguemos la persona de adentro, llena de sentimientos, que perciben y debido a éste pueden presagiar que el envilecimiento en nuestros hogares ha aumentado hasta llegar a la precariedad y todo por el deseo de unos pocos cegados. Los cegados, ellos los que han olvidado de donde provienen y lo que son, como todos, cuerpos sin ninguna infinitud con un corazón latente y un cerebro que les fue otorgado para actuar con razón y justicia colectiva para todos.
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