En el mismo efecto; te ví.
Estuvisteis allí, escondido, guardado, en el regocijo de la memoria.
Pues, por qué oscilas entre los andares, fomando entes perplejos,
distorcionadores de realidades.
No importá mas el efecto que podeis causar.
No importá, no importás.
Si le pudiese cegar a los ojos, confundir las letras, hacerte de un doblepensar.
En efecto; si pudiese.
Qué pasaría si pudierse. Acaso, te pescaría con una red y de la forma más
imprudente buscaría por distinguirte entre tantos peces de mar.
He aquí el no comprender de las palabras;
del desentendido sueño que me trajisteis aquella ensordecedora noche de verano.
Es hora, vete a tu caja, guárdate con candados que sólo vos sabréis descifrar.
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